La fase de recurso tiene sus propias reglas. La casación, en particular, no admite reproducir la instancia: exige identificar con precisión el motivo, acotar el interés casacional, aislar la infracción de norma sustantiva y construir un escrito que hable el lenguaje del tribunal que ha de resolverlo. Es un trabajo técnico, exigente y de plazos estrictos, que no siempre encaja en el ritmo de un despacho volcado en la primera instancia.
Colaboramos con abogados y despachos que necesitan ese trabajo especializado en recursos civiles de especial complejidad. Asumimos el estudio del asunto, la viabilidad del recurso, la construcción de los motivos y la redacción del escrito, con el rigor doctrinal y la actualización jurisprudencial que la fase requiere.
Usted mantiene la dirección letrada y la relación con su cliente. Nosotros aportamos, en segundo plano, la solvencia técnica que un recurso difícil merece.
Antes de nada, un estudio honesto de las posibilidades reales del recurso y de sus riesgos. Si no lo vemos, se lo diremos.
Identificación y desarrollo de los motivos, selección de la jurisprudencia aplicable y redacción íntegra del escrito, carátula incluida.
Trabajamos como apoyo del letrado director. Su firma, su cliente; nuestro trabajo, en segundo plano
Cada recurso se construye sobre un estudio actualizado de la doctrina de la Sala Primera del Tribunal Supremo y de los requisitos de admisión, que es donde se gana o se pierde la casación.
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